Londres ha cambiado convirtiéndose en ciudad soberana
por el poder que le concede el pueblo, cuando la monarquía
sigue siéndo soberana sólo por su linage. Técnicamente,
todo esto reúne al monarca, la Cámara de los Comunes
y la Cámara de los Lores, pero el término parlamento
se refiere habitualmente sólo a los comunes que agrupan
651 miembros elegidos democráticamente.
La Cámara de los Lores se compone de los Pares de la
nación anglicana. Desde 1911 su poder es muy mínimo.
La Cámara de los Comunes está presidida por un miembro
no partidario elegido por el Parlamento que elige al
Primer Ministro – actualmente Tony Blair, del partido
laborista (líder del partido mayorista en el parlamento.
Si el partido pierde su mayoría durante la legislatura,
el Primer Ministro debe dimitir); la cabeza del ejecutivo
británico, tradicionalmente, debe ser uno de los miembros
de los Comunes. El resto del gobierno (el Gabinete)
puede ser elegido entre las 2 Cámaras. De este modo,
el brazo ejecutivo del país viene de la legislatura.
Las elecciones deben organizarse cada 5 años; el Primer
Ministro puede organizar elecciones anticipadas pero
no más de una vez al año. Si el partido al poder no
consigue una mayoría parlamentaria en las elecciones
parciales, deberá organizar elecciones generales. La
mayor parte del parlamento está compuesto por Conservadores
(Tories), Laboristas (Labour) y de la coalición social
demócrata y liberal.
El orígen del parlamento se remonta al Curia Regis
(o Gran Consejo) del período medieval, conjunto de Eclesiastas
y Nobles de la monarquía que evolucionaban en la Cámara
de los Lores. Quasi legislativo, era en su orígen un
cuerpo jurídico y ejecutivo. En el siglo 13, representantes
de los caballeros y de la burguesía también se reunían
para aprobar los actos reales. El poder del parlamento
ha ido en aumento lentamente, en relación con la pérdida
de la influencia de la monarquía.
Durante la guerra civil inglesa (1642-1648) y sus consecuencias,
el parlamento consigue la supremacía legislativa en
las recaudaciones y los gastos del Estado. La soberanía
del Parlamento reforzada por la rebelión gloriosa de
1688. Las solicitudes de representación por la nueva
clase social creada por la revolución industrial, llevan
en el siglo 19, a la adopción de la reforma de los impuestos
y a la extensión del sufragio universal masculino. Las
mujeres acceden al sufragio en el siglo 20.